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TAP PLAY, TAP REC

El vídeo se convierte en el contenido mobile preferido, y el móvil en su primera pantalla.

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El 21 de septiembre de 2012, apenas un año después de la muerte de Steve Jobs, se lanzó el iPhone 5. Su diseño era continuista, sus prestaciones mejoraban lo esperado. El cambio más reseñable se antojaba frívolo: la proporción de la pantalla pasó de ser 3:2 a 16:9. O lo que es lo mismo, el llamado formato panorámico en el cine. El pasado 15 de junio Nicola Mendelsohn anticipó que Facebook, compañía de la que es vicepresidenta, será en 2021 una plataforma puramente mobile donde solo se consumirá vídeo. Pues bien, entre estas dos fechas nos encontramos nosotros, viviendo la que es probablemente la mayor revolución del vídeo desde su transición del cine mudo al cine sonoro: su transición a la pantalla mobile.
Estamos viviendo la mayor revolución del vídeo desde su transición a formato sonoro.
En estos últimos años hemos visto cómo la mejora de la conectividad, con la conexión 4G y las tarifas de datos king size, el incremento de memoria en el teléfono, y de la resolución tanto en cámaras como en pantallas, han convertido al móvil en el dispositivo más inmediato para crear y consumir vídeos.

Como primera consecuencia de la conexión ininterrumpida, ilimitada y optimizada para el consumo de vídeo en HD a través del móvil surgen los snacking moments: micromomentos como un viaje en transporte público en los que combatimos el aburrimiento a base de vídeos y scrolls en plataformas sociales. Vídeos que, según Warc, son ahora hasta 10 veces más cortos, llevan subtítulos para consumirse sin sonido y han roto las proporciones panorámicas, optando por formatos cuadrados o verticales pensados para sujetar el móvil con una mano. Estos snacking moments no han pasado desapercibidos por la industria. NBC Universal ha declarado que adaptará su oferta de contenido a estas nuevas formas de consumo. Pioneros en el formato snack como Snapchat o Vice ya ofrecen sus servicios de brand content a los anunciantes a través de agencias como Carrot Creative y Truffle Pig. Las grandes plataformas sociales como Facebook, Whatsapp o Snapchat continúan plantando cara a Youtube alojando los vídeos en sus sistemas, visualizándose 8.000 millones de vídeos al día en la primera de ellas a través de un algoritmo que favorece el posicionamiento de vídeos en el timeline. Incluso servicios basados en el audio como Spotify comienzan a incorporar videoclips a su biblioteca para mantener nuestros ojos ocupados, como ya propuseo Tidal desde finales de 2014.
Youtube monetiza el streaming mobile.
La grabación de vídeos no le va a la zaga. Las mejoras de conectividad y tecnología ya mencionadas junto con otros players como Canon o Gopro y nuestra necesidad incesante de compartir nuestra vida ha propiciado una explosión multiplataforma de vídeos generados por el usuario. Lo que antes era un tweet, post o checkin para ganarnos el reconocimiento y la envidia de nuestros círculos cercanos es ahora un vídeo. Y si es en vivo, mejor. La fiebre por el directo, desatada desde 2015 con la irrupción de Periscope dentro del ecosistema Twitter y aprovechada por Snapchat ha cambiado los timelines de todos nuestros perfiles. Youtube, Facebook, Instagram, Whatsapp o Snapchat abogan por la generación de contenido en vivo, contenido efímero que narra lo que está pasando y que puede convertirse en el resumen de nuestro día a modo de historias.
Un avance que ha sido adoptado rápidamente por el usuario, generando 150 millones de historias al día en Instagram, y pasando a ser autor. Ahora es él quien aprende a toda velocidad conceptos de storytelling que tantos años llevamos inculcando a las marcas. Hasta el punto de que Amazon ha inaugurado este año Video Direct, un servicio pensado para consumir contenido generado por semi profesionales, y Atresmedia ha adoptado esta tendencia global al mercado español con Flooxer, su plataforma de contenidos digitales abierta a creadores, canales y productoras.
El streaming en 360 será mainstream con Facebook.
El contenido en vivo no solo es patrimonio de las plataformas sociales, aunque Snapchat promete seguir marcando tendencia con sus gafas Spectacles para grabar vídeos sin sujetar el móvil, o la incursión en la ficción con la categoría Snapchat Shorts en el festival de Tribeca. También es un formato que este resultará usado frecuentemente por las marcas más innovadoras. Según los datos de uso de Facebook, el tiempo de consumo de un vídeo en vivo es 3 veces superior al de un vídeo convencional. Y el volumen de interacciones generadas se multiplica por 10. Datos que, sumados al 93% de usuarios que consumen vídeos al mes (la mitad desde pantallas mobile), o la predicción de que en este año el 74% del tráfico global será a través de vídeo según INC, refuerzan la necesidad de las marcas por seguir contando historias adaptadas al consumo de los usuarios.
Gorillaz presenta el primer megahit en 360.
Live y 360 son formatos que permiten profundizar y potenciar el storytelling.
Pero no todo lo bueno se vive en directo. También se está asentando el vídeo 360 como formato de consumo y generación de contenido. Desde que Facebook y Youtube adaptaran sus sistemas a estos vídeos inmersivos (anunciando Youtube que este año albergará streamings de vídeo 360 con calidad 4K), marcas como Red Bull han potenciado su estrategia de brand content con experiencias que por primera vez transmiten al usuario la adrenalina que genera el deporte extremo como practicar mountain bike en un precipicio, o surcar por acantilados a toda velocidad con un traje wingsuit. Y con periféricos como los soportes de GoPro o cámaras 360 como Kolor, los vídeos inmersivos están también al alcance del usuario para generar nuevas historias. Historias inmersivas de sus vidas que están revolucionando la industria del vídeo. Historias para ver y grabar con un simple tap.
CONSECUENCIAS DENTRO
DEL TESERACTO
La clave del tiempo real. El tiempo real es el verdadero protagonista de la revolución del vídeo en su adaptación a la pantalla mobile.

La clave del éxito del contenido en vivo respecto a otros formatos de vídeo radica en la expectación por ver algo nuevo. El morbo del espectador ante lo no guionizado, lo inesperado, ser testigos de algo irrepetible, como el primer aterrizaje de un cohete Space X en una base móvil.

En cuanto a los snacking moments, este es un comportamiento que refleja la necesidad cada vez más acuciante por ocupar nuestro día con entretenimiento, siendo sus únicas barreras la batería de nuestro teléfono, y el límite de nuestra tarifa de datos.
Impacto sobre el consumer journey. El auge por la grabación y el consumo de contenido está reclamando cada vez más atención por parte del consumidor hiperconectado.

Esto deriva su viaje hacia touchpoints sociales donde consumir este contenido, o de servicios donde pueda generar el suyo propio, ya sean estos perfiles o nuevas apps para probar el nuevo filtro que deforma tu cara.

Por otra parte, el hecho de ser el móvil el protagonista del vídeo hace que cualquier touchpoint del viaje del consumidor cuente con contenido que fomenta la recomendación. Desde unboxing de productos hasta visitas a centros comerciales o festivales de música, cualquier interacción con la marca es ahora susceptible de formar parte del storytelling del usuario.
La realidad ya no será televisada, sino retransmitida en directo.
Potencial para las marcas. El vídeo ha sido uno de los formatos más explotados por parte de las marcas comerciales.
No obstante, su naturaleza mobile está replanteando todos los procesos de creación, desde la selección de la productora, hasta el shooting y su distribución. El vídeo mobile exige producciones más flexibles, más adaptadas para un consumo en cualquier parte, y con códigos que reflejen los vídeos no comerciales, carentes del acabado glossy publicitario.

Los formatos de vídeo que incrementarán su grabación y consumo este año, como los vídeos en vivo y 360 son también nuevas formas de diferenciar tu brand content de la competencia, además de ofrecerse como alternativas eficaces contra el ad-blocking.

Por último, el auge del vídeo mobile es también un gran observatorio para detectar nuevos insights y comportamientos del consumidor, e interactuar con el storytelling que ellos protagonizan. Es así como una marca de ropa podría regalar a un gamer con innumerables fans el atuendo con el que ha vestido a su avatar en el juego NBA 2K17, o cómo un servicio como Cabify podría regalarle crédito al chico que siempre incluye un soporífero trayecto en metro entre sus historias con más éxito en Instagram.
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